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DAY AT THE MUSEUM. Power Mask en el museo Wereld

Power Mask en THE WERELD MUSEUM

 

Las máscaras y su poder; ese que no se limita a referirse a un origen en exclusivo utilitario o histórico; sino a aquél que nos recuerda que su evolución e importancia cultural han estado ligados desde siempre a la estética humana, es decir; a la moda.

Desde sus primeras manifestaciones, estos accesorios han sobrepasado los fundamentos por los que se supone fueron realmente creados, aquellos ligados a cubrir alguna función o significado religioso. De hecho, la mayoría de estos destacan en realidad gracias a las formas, los materiales, los colores, las texturas y los elementos decorativos de los que se acompañan.

Así, el impacto histórico queda sin duda sobrepasado por el visual; que termina estando mucho mejor explicado a través de la moda que incluso, de la antropología o de la historia del arte.

Pero cierto es que muy pocas veces (y aún menos tomando en cuenta el estadio de la moda contemporánea), damos el verdadero valor a estos accesorios. Mucho habría que reconocerles, ya que por principio de cuentas han logrado el enorme mérito de superar ese efímero estatus de tendencia para convertirse un elemento estético al que siempre se puede recurrir. Las máscaras aparecen en cualquier manifestación de la moda, las vemos como ese pequeño gran detalle que marca la diferencia y hace el statement tanto para los diseñadores,  como para los stylists, make up artists o incluso para los ilustradores.

Esa oportunidad que tiene una máscara para modificar la identidad y enaltecer un diseño ha fascinado desde los 90s a Walter Van Beirendonck, quien de hecho los ha incorporado en casi todas sus colecciones. Y gracias a este buen dominio del uso de las máscaras, el museo Wereld en Rotterdam, ha decidido darle libertad absoluta a Van Beirendonck para dirigir y curar la exhibición “POWERMASK¨.

La exposición, aunque acompañada de otros elementos como prendas, videos, instalaciones y maniquíes custom-made; se basa exclusivamente en el reconocimiento al fenómeno de las máscaras, pero aún más en específico a esa visión única que Van Beirendonck les ha dado.

 

 

Una visión y multifacética estética que va de lo grotesco, a lo sobrenatural; hasta incluso llegar al recurso que tanto fascina a Walter, de lo sexual y lo fetichista.

Pero el recorrido visual inicia donde debe, en la raíz histórica de las máscaras; con una clara referencia a las usadas por las culturas primigenias de cada continente y en el arte folklórico, el favorito de Van Beirendonck. Pero también da el merecido recorrido de su uso en el arte con referencias a André Breton, Pablo Picasso o Paul McCarthy. Y en el ámbito de moda, veremos algunos de los trabajos más reconocidos de Van Beirendonck mismo, así como de Richard Quinn, John Galliano y Jean Paul Gaultier. Ello claro, sin dejar de lado la mención y exhibición necesaria a las máscaras de los famosos del grado milinery como Stephen Jones, Erik Halley y de Maiko Takeda; con sus famosas máscaras para Bjork.

PowerMask, formada por 125 máscaras (todas pertenecientes a la colección del museo Wereld), estará abierta hasta Enero 2018 para lograr su cometido de invitar e incentivar a sus espectadores hacia el uso de las máscaras como accesorios naturales, pero también lo suficientemente determinantes en la vida de las mujeres como de los hombres.