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GUCCI GHOST. El fantasma moderno de Gucci

Trouble Andrew, el fantasma moderno de Gucci

Por Sofía Agostini

Fotos Sergio Orospe

Trevor Andrew quería jugar fútbol profesional, eso no pasó. Y como cualquier canadiense sensato hubiese hecho, se apuntó en un deporte de invierno. Como snowboarder tuvo éxito, llegando a las Olimpiadas de Invierno de 1998 en Nagano, Japón.

Con el dinero que ganó haciendo snowboard compró su primer reloj Gucci a los 17, y con él comenzó una fijación. “Siempre me ha interesado la forma en que las cosas se ven y cómo te hacen sentir”, nos comentó Andrew en su visita a la Ciudad de México, “en mi infancia y adolescencia no estaba en una situación que me permitiera comprar productos de lujo, pero siempre me atrajo la moda, solía ir de compras a tiendas de ropa usada con mi madre y siempre sentía que estaba descubriendo algún tesoro.”

Comprar ese reloj no solo significó tener su primera pieza de lujo, fue un símbolo de éxito, su esfuerzo estaba materializado en un objeto inalcanzable, el verdadero tesoro. Andrew había visto a Inspectah Deck llevando un modelo igual en una portada de Wu Tang Clan, y ahora estaba en su muñeca. Life is Gucci se convirtió en su slogan de vida.

Producto de un disfraz mediocre de Halloween –una sábana de Gucci cortada para hacer de fantasma–, nació “Gucci Ghost”. Andrew comenzó a replicar el logo de Gucci en graffiti en cuanta superficie se cruzase. Conseguir la atención de la marca se convirtió en una obsesión.

Dos años después, un amigo en común puso el trabajo de Andrew frente a Alessandro Michele, (nuevo director creativo Gucci) de figura mesiánica y cojones de acero. El diseñador vio en él, no un plagiador, sino un genio, alguien que se había apropiado del logo y había realizado una traducción al lenguaje de la calle.

Este no ha sido tímido al manifestar su respeto por el trabajo de Andrew, llegando a compararlo con Keith Haring, “un verdadero artista neoyorkino”. Sobre esta igualación, Andrew afirmó: “Es un cumplido muy grande, amo lo que Keith ha hecho, es un honor que me comparen con él, solo intento hacer algo que sea mío y refleje mis experiencias, y creo que lo que tenemos en común es hacer algo que es accesible desde un punto de vista street”, y precisamente esto fue lo que capturó la atención de Alessandro.

Cuando la marca se puso en contacto con el artista, este agarró lo que pudo de su taller y se montó en un avión para Milán. Acerca de la experiencia de trabajar con él nos cuenta que “fue algo natural, como trabajar en casa, porque él siempre fue muy abierto y confiaba en mí, no intentó dictar nada de lo que hacía, en la oficina me dio mi propio espacio de trabajo en donde me visitaba y enseñaba cosas que él hacía, fue muy divertido.”

Después de internarse a trabajar en la sede de la marca, interviniendo chamarras, carteras y lienzos inmensos, Alessandro convirtió su trabajo en estampados que formaron parte de la colección Otoño/Invierno 2016, disponible hoy en tiendas de la marca y departamentales alrededor del mundo.

Trevor Andrew quería jugar fútbol profesional, eso no pasó, pero terminó convirtiéndose en un hombre del renacimiento. Eso, a nuestros ojos, tiene mucho más mérito.