Home / Culture  / THE MAGIC CUP. I tried the Diva Cup

THE MAGIC CUP. I tried the Diva Cup

Mi amiga la copa, y no precisamente esa copa

La primera vez que escuché de la Diva Cup no pude evitar pensar que era la cosa más asquerosa que habían podido inventar. En mi mente, era un método poco convencional, pero no pude haber estado más equivocada.

Después de que el hype de la copa bajó, una de mis mejores amigas la probó y empezó a hablar maravillas de ella. Cuando me di cuenta de lo que pagaba en tampones al año, ($2000 + impuestos) decidí probarla y fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, okay, tal vez no lo mejor, pero sí logró hacer que esos 4 días al mes que tanto odiaba pasarán desapercibidos. La copa cuesta $200 y dura 10 años  si la cuidas bien, cosa que a la larga hará que me ahorre casi $20,000 en tampones. ¡Yay!

Independientemente del dinero, este pequeño artefacto de silicón tiene muchas cosas positivas de las que no tenía idea.  Antes de probarla, una de las cosas que más asco me daba era el hecho de pensar que la tendría que vaciar en un baño público, pero  sólo te la tienes que cambiar cada 12 hrs, lo que básicamente significa que te la cambias en las noches y mañanas en la comodidad de tu casa. Y como es de silicón es imposible que te de alguna infección por usarla.  Puedes salir con libertad en la noche o a cualquier hora y dejarte de preocupar por cambiarte el tampón. Además si eres regular, como yo, te la pones el día que sabes que te va a bajar y te olvidas de sorpresas incómodas por no estar preparada.

 

Cuando empecé a quedarme en casa de mi novio más noches que en la mía, odiaba dejar tampones usados en el bote de basura del baño, que compartía con otros dos hombres con los que vivía; con la copa este problema desapareció, así como la preocupación de mancharme mientas dormía. Empecé a usar pantalones claros sin preguntarles a mis amigas todo el tiempo si alguna mancha roja había aparecido y puedo hacer yoga o cualquier tipo de ejercicio con la misma libertad. Amo usar la copa cuando voy a la playa y poder dejar de estar al pendiente de que el hilo del tampón se salga o absorba agua. Pero lo mejor de todo es que deje de sufrir el inevitable dolor que es quitarte un tampón seco.

 

Llevo casi 6 meses usando la copa y puedo afirmar que en la vida volveré a usar un tampón.

Por Pili Alvarado
Ilustración Mónica Orduña